Panorama del ahorro en Pensiones en España

En estos momentos, España destina más de 145.000 millones al año al pago de pensiones, lo que supone cuatro de cada diez euros del gasto público.

Repartir los costes de una crisis como la actual es una de las decisiones más complicadas que puede tener un Gobierno, y cuando se enfrente a la decisión de qué partidas recortar y cuáles mantener, qué colectivos proteger y cuáles dejar a la intemperie, las pensiones saldrán necesariamente en el debate.

Hace unos días, el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, aseguró que los planes del Gobierno pasan por «garantizar el poder adquisitivo» de las pensiones y acercar la edad efectiva de jubilación a la edad legal.

Sin embargo, desde Bruselas, ya han advertido del incremento previsto para el gasto público en pensiones y se ha pedido que, en esta segunda crisis sufrida en poco más de una década, se equilibre la balanza a favor de las nuevas generaciones (tras la gran recesión post-burbuja inmobiliaria, el desempleo entre los menores de 25 años llegó al 56,5%).

Esta advertencia de Bruselas llega en un momento complicado para las finanzas públicas españolas. La deuda se disparará entre el 10,9% y el 13,8% del PIB a finales de este año, según los cálculos de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AiREF), y, como ha advertido la propia Comisión Europea, cuando lo peor de la crisis haya quedado atrás, tocará hacer un esfuerzo de consolidación estructural. Y este solo puede hacerse con subidas de impuestos, con recortes de gastos o con una mezcla de ambas cosas.

Independientemente de que la situación que actualmente vivimos, en términos presupuestarios ha sido definida por algunos “expertos” como coyuntural, no es menos cierto que, si le sumamos el resto de factores que tenemos en nuestro país – el factor demográfico, aumento de la longevidad, escasa natalidad, tasa de dependencia, el mercado de trabajo y el riesgo del ciclo económico -, hace que sea absolutamente imprescindible buscar fuentes de ingresos complementarias para solucionar el desajuste económico que se producirá en el momento de la jubilación.

Las pensiones, entendidas como garantía de mantener un nivel de vida desahogado después de la jubilación, son una de las principales preocupaciones de los españoles, tal y como revelan barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas, en los que figura desde hace tres años entre los diez problemas más importantes del país.

Sin embargo, esta preocupación parece no corresponderse con un hábito de ahorro de cara a la jubilación. Varios estudios publicados por Inverco y otras entidades muestran que tres de cada cuatro españoles no están ahorrando para su jubilación.

Estos datos sitúan a España como el segundo país en el que menos personas reservan parte de su patrimonio para garantizarse un colchón económico después de retirarse.

Y ¿cuál es la causa de ese aparente desinterés a la hora de preparar la jubilación o, en definitiva, de ahorrar a largo plazo? ¿Es un síntoma de que los españoles no tenemos capacidad de ahorro, de que no tenemos conciencia de ahorro a largo plazo?

Al contrario, quizá es uno de los “defectos estructurales” de nuestro sistema contributivo de pensiones y de nuestra cultura de ahorro basada en el “ladrillo”. Ya conocéis que la tasa de sustitución que tenemos en España es una de las más altas de toda la Unión Europea y que, aún con las próximas reformas, seguirá siendo comparativamente de las más altas, por lo que la necesidad de planificar la jubilación será cada vez mayor.

La verdad es que contamos con poca información y vemos el objetivo demasiado lejos en el tiempo para tomar decisiones ahora, es el temido “efecto de la inmediatez”.

El 90% de los españoles planificaría mejor su jubilación si recibiera información sobre su futura pensión pública, con el fin de poder conocer con antelación el importe estimado de la pensión que percibirían cuando se retiren.

Con todo ello, según el Observatorio de Inverco, el 16,4% de los españoles ahorra mediante planes de pensiones. Ello no significa que tengan hoy en día los recursos necesarios para complementar sus ingresos, sino que, en un alto porcentaje, han comenzado a preparar esa fase de su ciclo vital.

Otra cuestión es si sabemos elegir el plan de pensiones que mejor se adapta a nuestro perfil. Es una realidad que el mercado de planes de pensiones español es un mercado muy cerrado y está muy concentrado en entidades financieras, basta comentar que entre seis grandes entidades españolas tiene cerca del 80% del ahorro en planes de pensiones.

Independientemente de la rentabilidad que ofrecen a sus partícipes/clientes, lo verdaderamente importante es contar con un equipo gestor que sepa moverse entre los vaivenes de los mercados bursátiles, algo que no siempre ocurre.

Otro de los aspectos a valorar, cuando ya estamos dentro del circuito financiero, es la posibilidad de realizar un traspaso hacia otra entidad, y efectivamente es “gratis”, pero hay que valorar los costes inherentes a la gestión del nuevo plan de pensiones y los períodos mínimos de cautividad que tendremos que pasar antes de movilizar de nuevo el plan hacia otra gestora.

Como conclusión, hace muchos años, Hesíodo, ya comentaba en sus clases magistrales “si añades lo poco a lo poco y lo haces así, con frecuencia, pronto llegará a ser mucho”. Es la filosofía del ahorro a largo plazo que tan necesaria es en las familias españolas.

No puede quedar ninguna duda acerca de la necesidad de ahorrar para nuestra jubilación y la responsabilidad que tenemos de ofrecer información y movilizar a la acción de ahorrar de nuestros clientes. Adaptando una frase de Benjamin Franklin, recordad que mientras podamos, debemos ahorrar para la vejez y la necesidad, porque el sol de la mañana no dura todo el día.

Autor: Antonio Benito, director de Formación de CNP Partners

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